Creatif
Aguas más profundas
por Alejandro OviedoPedro, al igual que otros pescadores, había trabajado duro toda la noche sin pescar nada en el Mar de Galilea. Desalentados, él y sus compañeros, se fueron a la orilla con sus barcas y mientras lavaban sus redes llegó Jesús. Después de enseñar, Jesús hizo una petición a Pedro “lleva la barca hacia aguas más profundas y echen las redes ahí para pescar.”Pedro exhausto del trabajo infructuoso regateó a Jesús pero decidió obedecer la petición. Los pescadores echaron las redes y la pesca fue tan abundante que tuvieron que llevar los pescados en dos barcas, las cuales casi se hundían. Lea Lucas 5:1-11. Algunas veces sucede lo mismo en nuestra vida, insistimos en hacer las cosas de la misma manera sin lograr los resultados esperados. La experiencia no lo es todo, por ello la Biblia declara “De nada sirven ante el Señor la sabiduría, la inteligencia y el consejo. Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Señor.” Proverbios 21:30-31. NVI. Si queremos dar en el blanco ante los desafíos que tenemos por delante, más nos vale depender de Dios. Y eso fue lo que hizo Pedro en aquella ocasión. Pese a que estaba cansado y frustrado por la mala noche que había tenido, se dejó guiar por Jesús. “Lleva la barca a aguas más profundas” puede significar que dejemos nuestra zona de comodidad. En otras palabras, debemos estar abiertos a probar un nuevo método, nuevas líneas de producción, nuevos mercados, nuevo material… esto sin olvidar que debemos depender de Dios. Aventurarnos a hacer la voluntad de Dios puede ser la respuesta a nuestro dilema personal. Si ya lo intentamos a nuestra manera, entonces, arriesguémonos a hacerlo a la manera de Dios. Esto no es fácil lograrlo, especialmente cuando estamos anclados por nuestra experiencia personal o los títulos que hemos logrado, los cuales más bien pueden estorbar para que hagamos lo que Dios quiere, llevarnos donde está la verdadera grandeza. Colosenses 3:1-2. ¿Cómo se Hace? Ese día, Pedro fue confrontado con la verdad, por eso exclamó ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador! Debemos reconocer que somos pecadores, no importa cuánto sepamos de la Biblia, o cuántos logros espirituales hayamos alcanzado, sólo somos seres humanos imperfectos necesitando a un Dios perfecto. Esta semana, tenga una nueva actitud delante de Dios: reconozca que Jesús es el Señor y haga la voluntad de Dios y no la suya.