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La compasión hacia los hijos

por Alejandro Oviedo

Cierta noche, Rafael recibió la noticia que su hija de quince años estaba embarazada. Sintió que el mundo se le había venido encima. Rafael tenía muchas preguntas, pero una que le martillaba la cabeza era ¿en qué fallé? Después de llorar amargamente, Rafael buscó a su hija quien estaba muy asustada pues no sabía cómo iba a reaccionar su papá. Rafael la miró fijamente a los ojos y le dijo “Hija, pese a todos los consejos que te dimos tu madre y yo, tu decidiste desobedecer y ahí tienes las consecuencias. Te perdono porque lo que hiciste está mal y tu lo sabes bien, pero tu madre y yo somos tus amigos y te amamos incondicionalmente, así que, te vamos a apoyar y ese hijo en tu vientre lo vamos a amar como te amamos a ti.” Y ahí mismo se abrazaron, lloraron juntos y superaron esa prueba como solo los amigos lo pueden hacer, unidos.
Algunos padres de familia son implacables cuando sus hijos fallan, hasta se ensañan maltratándolos física, verbal y sicológicamente. Como resultado, muchos hombres y mujeres terminan marcados de por vida por los malos tratos recibidos durante su niñez y adolescencia. Lo más grave de esta situación es que los hijos agredidos terminarán haciendo lo mismo cuando se conviertan en padres de familia según refiere la casuística. Esto genera un círculo vicioso de padres agresores e hijos agredidos. Así que no es de extrañar que algunos adultos sean presas del desamor debido a que no recibieron una buena dosis de afecto cuando chicos.
La Biblia nos dice “Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.” Salmos 103:13. NVI. El carácter de Dios tiene una buena dosis de compasión; entonces de los padres de familia se espera que seamos compasivos, que criemos a nuestros hijos con clemencia.
Le motivo para que no se desanime cuando sus chicos le fallen, es más, como están en una edad de formación lo que se espera de ellos es que se equivoquen, así que, usted entréguese a ellos con amor incondicional.
¿Cómo se Hace? El mejor ejemplo de este tipo de amor lo encontramos en Dios. Él nos ama a pesar de lo que somos o lo que hacemos, sí, a pesar de nuestra indiferencia y mal proceder. Así, le toca amar a sus hijos. No cambie su grado de entrega a pesar de las malas actuaciones de ellos. Por ejemplo, no les deje de hablar cuando se portan mal. Demuéstreles amor sin condiciones. Acompáñelos en los tramos más difíciles, así los estará marcando positivamente para el resto de sus vidas.

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