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El desafío del amor
por Alejandro OviedoEl Departamento de Censos de los Estados Unidos reporta que anualmente se llevan a cabo 2.3 millones de matrimonios y alrededor de 1.2 millones de divorcios. Estadísticamente hablando, la probabilidad de que una pareja de casados se divorcie es de 50%. Los números son fríos, pero reflejan una triste realidad que no podemos evadir, el matrimonio se ha convertido en una relación riesgosa producto de la incapacidad de las parejas de sostener los votos conyugales.
Desde el momento en que alguien se casa entra en juego el desafío del amor: dejar a todos los demás para concentrarse en amar a una sola persona hasta que la muerte los separe. Al inicio del matrimonio, el reto de amar a la pareja no representa mayor problema, pero con el paso del tiempo, el desafío de amar a una sola persona se va haciendo mayor, cuando cada cónyuge va revelando quién es en realidad, sus defectos, sus debilidades, sus miedos, sus traiciones o sus bajezas.
Por si fuera poco, el desafío de amar a una sola persona se acrecienta cuando los cuerpos esbeltos van cambiando con los años y la belleza de la juventud es tan solo un recuerdo en un álbum familiar. Amar a una sola persona hasta que la muerte los separe es un gran desafío, porque la tendencia del ser humano es “ver más verde el pasto que está del otro lado de la cerca”. Por ello no es de extrañar que algunas personas, con el paso del tiempo, se sientan insatisfechas de con quién se han casado y busquen remediar su situación separándose o divorciándose.
Se necesita una respuesta sobrenatural para cumplir con los votos conyugales; no podemos amar a nuestra pareja por nosotros mismos sin la intervención de Dios. La Biblia dice “Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.” Efesios 5:1-2. NVI. ¿Cómo se Hace? Dios aceptó el desafío de amarnos incondicionalmente, a pesar de quiénes éramos. No merecíamos su amor pero Él decidió sacrificar a su Hijo por nosotros. Imitar a Dios es la clave para amar al cónyuge. Los casados debemos aceptar el reto de amar con entrega total, sin esperar nada a cambio, sin condiciones, haciendo constantes inversiones emocionales a largo plazo, expresando amor y cuidado en pequeñas cosas. Le animo para que esta semana escriba al menos tres formas prácticas por medio de las cuales le demostrará amor a su cónyuge.