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La oración de Jabes

por Alejandro Oviedo

9 Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: <<Por cuanto lo di a luz en dolor>>. 10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió. 1 Crónicas 4: 9-10. RV60.
Oculta entre la genealogía de Judá, se encuentran apenas dos versículos que hablan de un hombre singular, su nombre no es precisamente glamuroso, sin embargo, su oración llena de fe, nos enseña cuatro verdades que debemos ejercitar en nuestro caminar con Dios:
Bendíceme en verdad. Hoy día, la palabra bendición se está sobre explotando, todos queremos ser bendecidos, no obstante, muy poco se habla sobre el pre requisito de la bendición, me refiero a la obediencia. Deuteronomio 28. Si queremos ser bendecidos por el Señor en todo lo que hagamos, entonces debemos enfocarnos en obedecerle. Dios no rehusará utilizar a aquel que es obediente, al contrario lo usará para realizar cosas grandes. José y Josué son dos grandes exponentes de lo que digo, llegaron a ser grandes en Dios por su grado de obediencia y el Señor les delegó proyectos importantes. La bendición es el premio que se encuentra a lo largo del camino de la obediencia. Ensancha mi territorio. Esto es hacer más con lo que tenemos. Es crecer, extender nuestra área de influencia. Debemos pedir a Dios que nos ayude a alcanzar más con nuestros recursos. Pero aquí también encuentro un pre requisito, fidelidad en lo poco. Sí, no podemos aspirar a más, si no hemos sido fieles en lo poco. Lucas 16:10. Nunca debemos olvidar que si Dios nos da más, entonces es para su gloria. Ésta es una oración personal, porque Dios quiere usarnos para sacar lo mejor de nosotros. Él quiere llevarnos a lugares que nunca soñamos, a un nivel espiritual que nunca hemos experimentado. Pero tenemos que ser obedientes y diligentes.
Pon tu mano sobre mí. Éste es el clamor de alguien que no quiere estar sólo, que anhela el compañerismo con Dios. Alguien que busca a Dios y que le ama. Cuando la mano de Dios está con alguien, esa persona es capaz de hacer cosas extraordinarias. ¿Quiere usted hacer cosas extraordinarias para Dios? ¿Quiere experimentar un nivel de cercanía con Dios que le permita entender el propósito de su vida? ¿Le gustaría dejarse llevar por Dios? Líbrame del mal. Es mejor no pelear contra el mal. Es mejor estar mil años luz de la arena romana para no tener que enfrentarnos con el diablo. Eso es lo que debemos hacer con las tentaciones. Huir, no provocar al león, porque él sabe cuáles son nuestras debilidades y sabe cómo atacarnos. Pidamos a Dios que nos aparte del mal, que no estemos en el mismo escenario con satanás. Es la manera de decir ¡quiero agradarte Señor, no quiero tener nada que ver con el mal! Esa debería ser nuestra consigna. ¿Cómo se Hace? Esta semana respondamos la pregunta ¿estoy satisfecho con los logros alcanzados en mi caminar con Dios? Nunca podremos estar satisfechos porque siempre encontraremos que hay mucho por hacer. Atrévase a orar a la manera de Jabes, utilice sus propias palabras, recuerde que Dios tiene un trato personal con cada uno de sus hijos. Atrévase a descubrir el propósito de su vida en Dios. A Jabes, Dios le concedió lo que pidió.

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