New Blog

Maestros que trascienden

por Alejandro Oviedo

Los padres de Rubén acudieron a su escuela para recoger sus calificaciones. Al entrar, el maestro comenzó a quejarse de la conducta del niño de 8 años. Y con una actitud de desprecio entregó las notas a los apenados padres, quienes se quedaron boquiabiertos con las bajas notas de su hijo. La madre de Rubén casi con lágrimas en los ojos le preguntó al profesor si había algo que él pudiera hacer para ayudarle a su pequeño. Pero este le respondió lo siguiente “Señora, su hijo una vez que sale por la puerta del aula deja de ser mi problema y se convierte en su problema, es más, creo que su hijo no tiene remedio”. Los padres del niño buscaron ayuda con otro maestro que sí tenía vocación de enseñar y lograron que él superara sus notas. Con esto demostraron que Rubén si tenía remedio y que existen maestros sin la virtud de enseñar. El más elocuente de los oradores romanos, Marco Tulio Cicerón dijo una vez “Nada es más dulce y halagüeño que instruir y formar los espíritus”. Yo creo que ese debería ser el pensamiento de todo hombre o mujer que se dedica a la enseñanza. Esta corta frase indica que este hombre disfrutaba enormemente de la instrucción. Indica que Cicerón sentía una profunda satisfacción formando a sus estudiantes. Él no veía a sus pupilos como bultos sentados sobre una silla, si no como bloques de mármol, a los que les daba forma y les elevaba su valor. Este sí era un maestro con la virtud de enseñar. Cómo necesitamos educadores de esta talla, capaces de dejar huellas positivas en la vida de sus alumnos. Maestros que sean capaces de trascender a través de los años en la personalidad de sus estudiantes. La sociedad necesita con urgencia, maestros que no se conformen con el mero traspaso de conocimiento, sino que además, se hagan amigos de sus pupilos y les ayuden a encontrar en su interior aquellas cosas de valor que les permitan ser mejores personas.
¿Cómo se Hace? La Biblia nos dice que cuando una oveja se pierde, el pastor deja el resto de la manada y sale en búsqueda de la perdida hasta que la encuentra y la trae al redil. Lea Lucas 15.3-7. La recompensa más grande que puede llegar a tener un maestro es saber que sus alumnos le recuerdan con los años como un excelente amigo. Conviértase entonces en un maestro que trasciende dejando una huella positiva en la vida de sus estudiantes.

ReGRESAR