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Mal Pronóstico

por Alejandro Oviedo

José pasó de ser presidiario a pronosticador del tiempo. ¿Cómo sucedió? El faraón egipcio tuvo dos sueños que nadie en todo la región le pudo interpretar. Esa fue la gran oportunidad para José, quien le dijo al faraón algo así como esto "le tengo dos noticias, una buena y una mala, ¿cuál quiere escuchar?" Bueno, confieso que esta es mi versión de los hechos. Lo cierto es que José le dijo a secas, habrá siete años de abundancia y después siete años de una terrible escasez. José le aconsejó al faraón, que durante el tiempo de excesiva cosecha, construyera graneros para almacenar en ellos el 20% de la producción agrícola para que en el tiempo de las vacas flacas, Egipto pudiera vender el grano almacenado. José no se limitó a interpretar los sueños, si no que le dio soluciones sabias ante el mal pronóstico. Los consejos no sólo le parecieron acertados al faraón si no que decidió nombrar a José como el segundo hombre más importante en toda la región de Egipto. Los vaticinios de José se cumplieron al pie de la letra porque la mano de Dios estaba con él. Génesis 41.
En nuestros días, el mal pronóstico se deja ver en el horizonte. La política internacional y la situación financiera mundial son desalentadoras, parece que ya no tenemos escapatoria, estamos condenados al colapso.
Encima de lo anterior, hay familias que tienen mal pronóstico porque no comenzaron bien, o en el camino equivocaron el rumbo. Hay hijos que con su comportamiento parece que tendrán un futuro difícil. Hay negocios que se pintan mal, tienen un socio deshonesto o las ventas no andan bien. Hay noviazgos que anuncian un mal matrimonio. Hay esposos (as) que anticipan que su historia nupcial no terminará en un final feliz.
En medio de todas esas malas noticias, quiero darle una buena noticia, los cristianos tenemos un Dios Todopoderoso. Para Él no hay nada imposible. Él puede contradecir la misma naturaleza, puede hacer que vuelva el verdor en los sequedales. Aunque el horizonte se visualice oscuro y patético, Dios puede cambiar las cosas.
CÓMO SE HACE: Nuestro enemigo, Satanás, quiere que el corazón se nos haga pequeño ante el acontecer, pero Dios quiere que nosotros recordemos el Salmo 91. Le recomiendo que lo lea y mientras lo hace, ponga su pequeño corazón bajo la sombra del Omnipotente.

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