Creatif
Me acorde del Señor
por Alejandro OviedoEn medio de la tempestad, los marineros asustados tiraron a Jonás por la borda. Entre las aguas agitadas apareció, por voluntad de Dios, "una ballena" que se tragó al mal logrado profeta. Durante tres días y tres noches, Jonás estuvo en el vientre del pez. Luego de una sincera y profunda oración, el profeta de Dios fue vomitado por el gran pez. Jonás 2.
Jonás estaba consciente de su pecado de desobediencia, no quería ir a Nínive a predicar el arrepentimiento, por ello, les dijo a los marineros que lo tiraran al mar. En otras palabras, él era el culpable de la tempestad. Esto me hace pensar que, el pecado nos hace responsables de la tempestad circundante, ya sea, responsabilidad activa o pasiva. No importa cuántas excusas demos, si nuestro matrimonio, familia, ministerio, iglesia, empresa, no está funcionando debemos evaluar nuestro grado de responsabilidad. "Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad." 1 Juan 1:8. NVI. Si andamos en pecado, somos responsables de la tormenta alrededor. De ahí parte la solución a los conflictos, aceptando nuestro grado de participación. Jonás fue sometido a un curso intensivo de tres días y tres noches para que su orgullo fuera quebrado. Dios lo tuvo ocupado en el vientre apestoso de un pez. Así hace el Señor con nosotros, nos tiene que someter a situaciones incómodas para que nuestro orgullo sea doblegado. Juan 15:2. Porque hay muchos esposos (as), padres, madres, hijos(as), jefes y subalternos, pastores y líderes, con un corazón endurecido por el orgullo. Así que Dios tiene que intervenir para hacer añicos nuestra soberbia. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que aflore la humildad?
Jonás se acordó del Señor, no tuvo escapatoria, tuvo que reconocer que del vientre del pez no podría salir por sí mismo, así que oró tan vívidamente a Dios, lo alabó y renovó sus votos delante de Él. Sólo entonces, Dios lo libró. ¿Cómo se Hace? Jonás 2:7 dice: "Al sentir que se me iba la vida, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo." El problema que enfrenta, puede ser producto del pecado: no querer obedecer a Dios y su palabra. En este momento, le recomiendo acordarse de Dios, haga pedazos ese orgullo que le impide ponerse de rodillas y rendirse completamente al Señor. Hoy mismo, confiese a Dios su pecado y reconcíliese con Él. Usted encontrará mejor refugio al abrigo del Altísimo.