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El rey destituido por Dios

por Alejandro Oviedo

El capítulo 15 del primer libro de Samuel es muy interesante. Comienza con el nombramiento de Saúl como rey de Israel designado nada más y nada menos que por parte de Dios. Saúl no fue un rey entregado a Dios, todo lo contrario, él siempre hizo lo que le parecía bien. Él siempre pensaba en sus propios intereses y sus decisiones las tomaba egoístamente. La corrupción era parte de su forma de gobernar. Por su desobediencia, Dios rechazó a Saúl como rey de Israel. El sacerdote Samuel fue el encargado de darle la mala noticia al rey Saúl y para colmo de males le fue dicho “Hoy mismo el Señor ha arrancado de tus manos el reino de Israel, y se lo ha entregado a otro más digno que tú.” El último versículo de ese mismo capítulo es como un balde de agua fría para el derrocado rey de Israel “Y como el Señor se había arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel, nunca más volvió Samuel a ver a Saúl, sino que hizo duelo por él.” Lea 1 Samuel 15.
Interesante capítulo que narra el alba y el ocaso del primer rey de Israel. Saúl tuvo la oportunidad de gobernar a Israel, la nación santa, pero su orgullo, la desobediencia a los mandatos de Dios y su egoísmo hicieron que el Señor se arrepintiera de haberle ungido como rey. La Biblia tiene las respuestas para todas las cosas; la palabra de Dios no pierde vigencia a pesar de los tiempos y las edades. Si tan sólo los mandatarios de una nación se dignaran en leer la Biblia y siguieran fielmente lo que dicta, encontrarían luz en el camino y no se perderían en medio de las presiones de la sociedad y las demandas personales. Aunque los gobernantes han decidido hacer a un lado a Dios, hay verdades absolutas que no podrán ser pasadas por alto. El libro de Dios nos dice “Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.” Daniel 2:20-22. RV60. ¿Cómo se Hace? David era un muchacho que pastoreaba las ovejas de su padre. Él fue quien sustituyó, años más tarde, al rey Saúl. Ante los ojos de los hombres no era digno para ser llamado rey, pero ante los ojos de Dios era un hombre conforme a su corazón. 1Samuel 13:14. El que gobierna tiene una gran responsabilidad en sus manos, entonces que gobierne con la sabiduría que Dios ha escrito en su palabra para que todo le salga bien. Proverbios 8.

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