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El SIDA peligro al acecho

por Alejandro Oviedo

José Uribert era un oficinista de 34 años. Esposo de una hermosa mujer y el padre de dos niñas de 4 y 7 años. Era el típico jefe de familia que trabaja día y noche para sacar adelante a los suyos. Pero José tenía otra cara que su familia no conocía. Al menos, dos veces por semana, salía de casa y llegaba tarde sin dar ninguna explicación. Con el correr del tiempo, José comenzó a experimentar tos y fiebre que no se curaban con remedios caseros, por lo que decidió acudir al médico, quien luego de un minucioso examen descubrió que tenía el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y a esas alturas ya había desarrollado el SIDA. Nueve meses más tarde, José murió después de recibir tratamientos que resultaron ineficaces para salvarle la vida. Como legado dejó a su esposa contagiada con el mismo virus, quien murió dos años después, dejando en el abandono a sus pequeñas, quienes tuvieron que ser llevadas a un orfanato local. Hay un peligro que acecha a la sociedad, el SIDA, un mal heredado del siglo XX que no perdona edades, sexos, ideologías o nivel socio económico. Los protagonistas pueden cambiar y variar la trama, pero las consecuencias siguen siendo las mismas: familias destruidas, vidas prometedoras perdidas, niños sumidos en el abandono. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en el año 2007 ocurrieron 2.7 millones de nuevas infecciones de VIH en todo el mundo, de las cuales 2.3 millones corresponden a adultos y 370 mil a niños menores de 15 años. Y para que tengamos el panorama completo, en la actualidad, unas 33 millones de personas están viviendo con el VIH en el mundo entero. La abstinencia y la fidelidad son dos decisiones del comportamiento que constituyen la mejor manera de resolver la pandemia del VIH/SIDA. La abstinencia implica pensar y planificar anticipadamente para esperar hasta el matrimonio para gozar de las relaciones sexuales. La fidelidad por su parte, implica responsabilidad y sujeción total a los votos matrimoniales. La abstinencia y la fidelidad son dos estilos de vida que deben ser promovidos con mayor énfasis, son dos valores que descansan en los principios eternos de Dios.
¿Cómo se Hace? La OMS estima que unos 2 millones de niños menores de 15 años están viviendo con el VIH alrededor del mundo. Esta semana es oportuna para que oremos por los infantes y adolescentes que han quedado huérfanos producto del VIH/SIDA a fin de que Dios les provea un hogar cristiano donde puedan conocer al Señor de las oportunidades y oremos por todos aquellos chicos que son VIH positivos para que el Señor provea tratamientos antirretrovirales para ellos y puedan recibir a Cristo como su Señor y Salvador.

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